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La estela de aire congelado que deja un automóvil al partir

ferranElOtro

Texto incluído en la publicación Líneas Cinéticas


La existencia de todo suceso va ligada a un intervalo de tiempo determinado en el que se desarrolla. Para ilustrar estos sucesos el recurso que mejor posibilita esta acción es la utilización de representaciones dinámicas, es decir, aquellas que utilizan el propio tiempo. Como en el cine, donde el movimiento se utiliza —literalmente— en escena y, a pesar de no coincidir tiempo narrativo y tiempo de duración de la película, se construye una narración mediante la selección de los sucesos relevantes para el relato. Es un tiempo variable y no necesariamente lineal, que incluso se puede acelerar o invertir. Sin embargo, en estas formas de representación temporal, la escala de tiempo es implícita y no se muestra explícitamente de una forma gráfica. Y es ahí donde surge la contradicción: querer representar el tiempo con una imagen estática, en otras palabras, llegar a la materialización de lo no corpóreo.

La representación del espacio es relativamente sencilla, puesto que está ligada a unos ejes que se pueden recorrer en ambas direcciones y permiten referenciar apropiadamente la dimensión espacial. Las metonimias visuales que se utilizan para representar el tiempo proporcionan un marco de referencia para mostrar los sucesos ligados a un cierto momento. De una forma u otra, el tiempo está asociado habitualmente a una metáfora lineal (en forma de recta o curva). En este sentido, son habituales las cronologías o gráficos unidimensionales en los que diferentes acontecimientos aparecen señalados en una línea recta y su posición sobre la línea es proporcional al tiempo que transcurre entre ellos. Sin embargo, el tiempo se representa erróneamente mediante una línea puesto que no es una dimensión espacial y, además, no es reversible. Paradójicamente la línea es, sin lugar a dudas, la más utilizada. Puede que la razón de esta contradicción sea considerar el tiempo como un estado del espacio.

El cómic ha desarrollado una serie de recursos icónicos para representar el movimiento puesto que, al tratarse de imágenes fijas, no pueden representarlo de un modo natural como en el cine. O dicho de otra forma, se obliga al dibujante a traducir las imposibilidades en efectos. Para estas representaciones estáticas la duración de los sucesos no está simplemente contada o sugerida, mediante los recursos característicos de la literatura (la conjugación de diferentes formas verbales), sino presente en las imágenes mediante recursos cinéticos. Se llaman así a aquellos elementos gráficos que dentro de las viñetas representan desplazamientos y permiten ofrecer la ilusión de movimiento.

El recurso más popular de la semántica del movimiento en el cómic son las líneas cinéticas, rayas que describen la trayectoria recorrida por un elemento. Sin embargo, hay muchos otros recursos como la descomposición del movimiento (repetición desdibujada de algún elemento), las líneas de oscilación o vibración (líneas de forma corta y sinuosa paralelas entre si), las líneas de impacto (estrella de múltiples puntas irregulares), etc. Es pues un lenguaje elíptico, es decir, un lenguaje que omite elementos, el sentido de los cuales se puede sobreentender porque existe en el pensamiento lógico del lector y, a pesar de su ausencia, es capaz de reconstruirlo. Aislando estos elementos del resto de la información, se convierten en objetos independientes. De este modo, estas abstracciones dejan de ser el contexto que daba sentido a la acción principal para convertirse en las protagonistas de una nueva historia.