Error with pages query


Ponerse en situación

Irene Minovas

Texto incluído en la publicación Fondos


Cualquier acción necesita de un espacio y un tiempo en el que desarrollarse. Estos dos elementos físicamente indisociables de dicha acción pueden llegar a contarnos más sobre ella que la misma acción en sí. La situación de una acción en un escenario espacio-temporal la soporta y justifica dentro de la narración, explicando por qué motivos sucede entonces y allí, o al contrario, quizá sea a causa del escenario espacio-temporal que la acción ocurra precisamente en ese momento y en ese lugar.
En cómic, representar un suceso en el espacio y el tiempo significa recrear para él una atmósfera concreta utilizando un seguido de recursos objetivos —una perspectiva, una arquitectura, una luz o unos objetos— que provocan una percepción sensorial y emocional del espacio descrito —una atmósfera, una temperatura, unos sonidos o unos olores— y completan su razón de suceder.
Dicho de otro modo, los escenarios del cómic, a pesar de no necesitar de representaciones gráficas propias del lenguaje —más allá de delimitar un espacio con un encuadre concreto del mismo modo que lo haría el director de fotografía de una película— y de servirse de la descripción realista del entorno sugerido, construyen a modo de evocación las sensaciones de los estados generales, aquellos a los que los protagonistas de la historia están sometidos una vez insertados en estos espacios. Al igual que en la vida, el entorno evoca emociones y genera impulsos que, a pesar de que pueden ser muy distintos en distintos caracteres, resultan lógicos para la resolución de conflictos concretos de la narración (en un domingo lluvioso en Nueva York, Amanda se quedará en casa y preparará un te, pero en ese mismo do- mingo lluvioso en Nueva York, el inspector Waltz saldrá a dar un paseo por Central Park), preparando el terreno para que la acción avance hacía el siguiente fondo; y así sucesivamente hasta el final.
Al aislar los fondos de la acción, dejándolos desprovistos de los personajes que los necesitan para accionar la narración, los espacios toman un nuevo significado que parece abrirse a las infinitas posibilidades de acción que pueden contener pero, aún más, revelan y reivindican su propia existencia más allá de los residuos de narrativa que en ellos se muestren o de las capas de significado que se desprendan de su representación formal, manifestando su estado de contemplación infinita en el tiempo.